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Cómo no abandonar tus proyectos

Cómo no abandonar tus proyectos

 

Puedes disfrutar del episodio de este podcast en: Spotify Ivoox SoundCloud

 

Estaba aquí, lidiando con mi dolor y pensaba en si podría mantener Ekuara con el tiempo, si debería intentar continuar, si merecía la pena el esfuerzo, replanteándomelo todo un poco, básicamente… Y creo que es un buen día para que hablemos del “abandono”; del “rendirse”; del “dejar de luchar”. 

 

Así que, damas y caballeros, bienvenidas y bienvenidos a este nuevo episodio.

 

Hace poco he pasado por una crisis de neuralgia del trigémino y también tengo un ataque de crisis gotosa en el pie y lo tengo metido en agua muy caliente para intentar rebajarme el dolor. [Comentario en el podcast: “De hecho, no sé si (*se escucha agua*) podréis escuchar el agua si muevo el pie. (*se ríe con dolor*)”] Y estaba pensando en lo que he comentado antes: si podría sostener Ekuara con el tiempo, si merecía la pena el esfuerzo… valorándolo todo un poco, ¿no? Creo que es un buen momento para hablar sobre esto ahora que estoy aquí encharcado, nunca mejor dicho. 

 

Hablemos sobre: ¿por qué a veces tiramos la toalla?; sobre: ¿por qué a veces abandonamos?; ¿por qué no seguimos?. Yo creo que, en general, cuando una persona deja de hacer algo es porque considera que la recompensa no merece la pena. Es decir, hace una evaluación de “lo que llevo esforzándome o lo que me tengo que esforzar” frente a “la recompensa y/o el valor que yo le doy a ésta”. 

 

Hay algunas que simplemente las tenemos que hacer porque creemos que no hay otra salida o porque no encontramos una manera diferente de lograrlo. Pero en las que creemos tener la opción de hacerlo o no, que para mí en todas tenemos opción, creo que hacemos este “juicio de valor”, por llamarlo de alguna manera, en el que sopesamos si “el esfuerzo/valor que doy frente a lo que yo creo que voy a lograr/conseguir, merece la pena”.

 

Resumiendo: creo que las personas abandonamos o dejamos de hacer aquello que estábamos haciendo porque hacemos un un juicio de valor en el que sopesamos el valor que tiene aquello que queremos conseguir frente al esfuerzo que nos puede costar. 

 

Como esto depende mucho del valor que tú le des y del deseo que tengas de conseguirlo, pues cada persona lo ejerce de una manera diferente. 

 

Estoy convencido de que lo que tenemos en común es eso, el pensar: “¿ésto, me merece la pena?, ¿me cunde?, ¿es importante siquiera… o es importante, sin más? Y si el juicio de valor nos da en positivo, es decir, merece la pena, lo intentamos. Si nos da negativo, abandonamos. 

 

Y esto puede ocurrir al principio del camino, es decir, cuando nos lo estamos planteando, o al final. Bueno, al final, no, porque ya lo habríamos logrado… cerca del final, que sería, pues cuando abandonamos, básicamente. 

 

Entonces, a lo que venía todo esto es: que a veces abandonamos por cosas que no sabemos seguro si van a pasar. A veces, prestamos atención a fantasmas que aún no existen; cosas que no sabemos si pueden pasar, pero, “por si pasan”, no las hacemos, porque creemos que nos puede costar más de lo que realmente nos puede costar. Es decir, que nuestros cálculos no son correctos. 

 

Perdón si estoy desvariando, estoy con bastante dolor, pero quiero expresar esto antes de que se me escape de la cabeza. Considero de verdad que deberíamos hacer más caso al “deseo que tenemos de eso” y menos a “lo que pueda pasar”.


Me explico: yo estaba aquí meditando sobre lo de Ekuara, si podré sostenerlo en el tiempo, si podré ser constante, si podré aguantar el dolor constantemente, porque para algo es dolor crónico. Y estaba pensando en esto y en los “si pasarás”, en ¿qué pasaría así?, en ¿qué pasaría asá?... En lo que de verdad deberíamos centrarnos es en si es importante para nosotros y el deseo que tenemos con ello. 

 

Yo, de verdad espero que lo que estoy haciendo llegue a gente que lo necesite. Que les ayude en su día a día, especialmente a la gente que tiene dolor crónico y que la medicina ya no les puede ayudar más. Yo no quiero que me carcoma la conciencia de saber que podía haber aportado algo y no lo hice. Entonces, como mínimo, como mínimo, lo voy a intentar. 


Lo máximo que puedo hacer por vosotros y vosotras es enseñaros a lidiar tanto si tenéis dolor crónico como si no con las adversidades del día a día o de la vida en general; ayudaros a alcanzar vuestras metas; que veáis que todo es más fácil de lo que parece, pero no tanto como a veces creemos; y que de verdad merece la pena pelear por aquellas cosas que nos importan. 

 

Muchas de las cosas que me vais a oír decir, las oiréis más de una vez, quizá de formas diferentes, porque mi experiencia me dice que a pesar de que le puedes decir lo mismo a dos personas, a una le entrará mejor de una manera y a otra le entrará mejor de otra. 

 

Así que no tengo intención de abandonar el proyecto de Ekuara. Quiero y deseo de verdad poder ayudaros a encontrar vuestro propósito, ayudaros a lidiar con vuestro dolor, ayudaros en vuestro camino y daros herramientas que podáis necesitar.

 

Recapitulando: hacemos un juicio de valor sobre aquello que queremos lograr, la percepción del logro que tiene eso y el valor frente a lo que nos cuesta el conseguirlo. 

 

Creo que es porque nos fijamos demasiado en “lo que nos cuesta”, en lugar de fijarnos más en lo que valoramos, es decir, en “cuánto queremos eso". Porque realmente no podemos estar seguros de cuánto nos puede llegar a costar; tendríamos que ser muy buenos en el cálculo, en este tipo de cálculo en concreto. Podemos hacernos una idea, pero muchas veces es más el cómo nos hablamos

 

Sí, lo que nos frena más es el cómo nos hablamos más que la realidad en sí. El decirnos “buah, esto es imposible/muy difícil/complicado”, el pensar que conlleva mucho tiempo y esfuerzo, cuando luego puede que solo centrándote en el día a día e intentando hacer un poquito cada día sin tener que ponerle demasiado esfuerzo, ¡lo logres! Presta más atención a aquello que quieres lograr.

¿Cuánto te llama?

¿Cuánto lo deseas?

¿Merece la pena?

¿Es algo bueno para ti?

Inténtalo, que a veces tiramos la toalla antes de ni siquiera empezar. 

Inténtalo. 

 

Como ya he dicho, no voy a dejar Ekuara. ¿Y qué os creéis, que la vida no me pone a prueba? Hace cinco años que no tenía un pie el doble de grande que el otro… y me duele una barbaridad. Pero no por eso voy a dejar de intentarlo, porque considero que merece la pena. 

 

Así pues, céntrate en tu deseo, en eso que quieres lograr, y sé más realista. Crea un plan sencillo. No hace falta que sea super complejo, con horas, minutos y segundos. Haz un esquema sencillo de cuánto puedes dar al día, cuánto puedes estar a la semana, cuánto puedes dar el mes por eso que quieres… y hazlo, sin exigirte cosas absurdas. Hazlo realista. No te exijas algo que sabes que no vas a poder cumplir y luego te estés diciendo: “¿ves?, si es que no puedo”. Pues, claro, pero sé realista. 

 

O sea, si tú quieres lograr algo… mejor voy a inventar un ejemplo:

Imagina que quieres aprender sobre inversiones porque ahora está mucho el tema de que tu dinero, con la inflación, se lo están comiendo y bla, bla, bla… 


Yo he hecho inversiones y me fue bien, pero no me gusta y me parece muy estresante, lo cual es malísimo para mi salud. Se escucha mucho hoy en día que la inflación se está “comiendo” el dinero, que hay que ponerlo “”””“a salvo””””” con inversiones, invertir en cryptos… todo eso.
De ser el caso, no vas aprender de la noche a la mañana. Pero sí cada día le puedes dedicar un rato. Y, si no, pues cada fin de semana. Haz un plan realista que no te ahogue y te estrese tanto. 


Dependiendo de la importancia de esto, ¿eh? Vamos a aplicar un poco de sentido común. Es decir, no estemos en la pobreza absoluta y digamos “no, pues un par de veces a semana trabajo, haha” 

 

¿Se entiende, verdad, lo que quiero decir? O sea, puede que esté desvariando, pero creo que se entiende.

 

Otra parte, estaba pensando en ello, que también es importante es el compromiso, el cuánto nos comprometemos a hacer aquello que hemos dicho que vamos a hacer. De ahí que diga que sea un plan realista porque no te puedes comprometer a algo que es imposible que hagas. Pero si es un plan realista, es mucho más sencillo que primero cumplas con aquello que dices y que logres tus metas.

 

No me voy a enrollar con cómo trazar un plan porque creo que ya hay mucho en internet sobre esto, de lo que merece la pena. Bastará con que diga que te pongas una meta final y varias micro metas, por así decirlo, porque estas micro metas te pueden ayudar a mantenerte activo y motivado. 

 

Así pues, hemos descrito la ecuación, sobre el compromiso, un plan definido, la disciplina, por supuesto; el compromiso y la disciplina serán, al final, lo que te lleve a alcanzar tanto los micro como los macro objetivos que te marques. Y sin lugar a dudas, para aquellos que estéis lidiando con adversidades, el desarrollo personal es vital.


Una parte de mí, aunque es muy pequeña, quiere gritar y llorar del dolor, pero ya tengo mucho desarrollo personal. Por lo que puedo regular mis emociones y dejar que la razón y la intuición me guíen y pongan tener algo de claridad a pesar de ello. 

 

Para concluir, como no quiero ir dando demasiadas vueltas, lo vamos a dejar aquí hoy. Si queréis, podéis hablar conmigo a través de mi Instagram, @JesúsCarrilloEkuara o a través de Ekuara.com

Jesús Carrillo, un saludo y hasta otra.

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