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Si vas a pasar por una operación dentro de poco, necesitas trabajar estos tres aspectos antes de que te operen.
Damas y caballeros, bienvenidos, bienvenidas a este nuevo episodio.
Dado que hablo desde la propia experiencia, puesto que esta va a ser la quinta vez que tienen que hacerme un agujero en el cuerpo (ésta diría que es la más seria) y que lidio con dolor crónico desde hace ya años, puedo enseñarte a lidiar con esos pensamientos y emociones que tienes en el período en el que ya la anestesista te ha visitado o llamado y ya tienes cita para la operación.
Puede que también los tengas desde mucho antes, pero en esta franja temporal suelen ser más intensos. Y lo vamos a hacer en orden de menor importancia a mayor, que sería: el cuerpo, la mente y el espíritu. Una vez que haya terminado el episodio, creo que quedará claro el porqué el espíritu es lo más importante.
Entonces, empezamos con el cuerpo. Arranco sin preámbulos. Estoy plenamente convencido de que hay algo que puedes hacer con tu cuerpo antes de la operación que beneficie a la operación en sí; es decir, que haga que vaya mejor. Plenamente convencido. Aunque tu cirujano te diga que no. Seguro que hay algo. De aquello que te van a operar, se ve perjudicado o agravado con algo con lo que puedes contrarrestar tu cuerpo, seguro. En mi caso, por ejemplo, sería la inflamación y quizás la elasticidad. Tengo tres tumores en la mano derecha y cuatro en la izquierda. Los de la derecha están muchísimo peor y hacen que los tendones estén todos bastante inflamados. Uno especialmente está muy inflamado, eso es lo que se ve en las resonancias. El resto también están mal, pero hay uno que está muy mal. En mi caso, es la inflamación. Procuro, ya desde hace par de días, que mi dieta (y estilo de vida) sea lo más anti inflamatoria posible, controlando que no se me disparen, por ejemplo, la ansiedad o los nervios.
Y eso se hace a través de la siguiente parte, que es la mente. Es normal tener miedo, incertidumbre o sentirse perdido. Es normal. Pero no dejes que eso te defina ni te centres en eso. Recuerda: en lo que te centras, se expande. Céntrate en aquello que quieres y no lo que no quieres. Entiende que es normal tener miedo, sentirse inseguro, “a la deriva”. La incertidumbre de que no sabes si irá bien o no irá bien. No es en lo que te tienes que centrar. Sé radical en este asunto.
En tu mente tienen que haber solo, o, la gran mayoría tienen que ser, pensamientos positivos de una operación buena, que vaya a salir bien. Céntrate en eso, en que esa gente te va a ayudar, que todo va a ir bien y que saldrás allí como quieres salir o en el mejor estado posible. Yo estoy plenamente convencido de que, a pesar de lo mal que pinta todo, me van a sacar como máximo un tendón, máximo. O salgo de una pieza, o con un tendón menos, pero no menos que eso, me da igual lo mal que pinte. Estoy plenamente convencido de ello. Y si no, si me equivoco, en el siguiente episodio lo sabremos. Pero yo creo plenamente en el poder de la mente y que tiene la capacidad de cambiarlo casi todo. Aceptamos los pensamientos. Aceptamos que tenemos pensamientos negativos y nos centramos en los positivos. ¿Cómo? Hay muchas maneras de hacerlo, yo recomiendo hacer afirmaciones y visualizaciones.
Es decir, esto lo ubicamos ya con un poco la parte del espíritu, ¿vale? Afirma que la operación ha ido bien, o mejor, visualiza que ya has salido de la operación y que todo ha ido bien. Que esa gente, ese tío raro que ves ahí, que te va a hacer un agujero, y todo su equipo son sanadores y están ahí para ayudarte. Y todo va a ir bien. Es un poco cliché, quizá, pero es en lo que te tienes que centrar y todo irá bien. Imagínate una versión de ti que te toca el hombro y te dice: “Hey, yo estuve ahí hace dos semanas. Mírame, estoy aquí. Todo ha ido bien. Saldrás de esa.” Y deja que esa paz y esa tranquilidad te entre en el cuerpo y fluya. Y otra parte muy importante es que diferencies el dolor del sufrimiento. Una cosa es que te duela y otra cosa es que estés sufriendo por ello. Es decir, que puedas estar, por ejemplo, en modo víctima de: ¡ay, pobre de mí!, ¡ay, cómo me duele!, ¿qué voy a hacer? ¡No sé qué hacer! ¡No sé lidiar con ello!
Es muy importante la manera en la que nos hablamos, mucho. Si te dices que no eres capaz, que no lo logras, que crees que te supera, que te duele mucho, que no confíes en esa gente. Todo eso te está condicionando. Es 1000 veces mejor que intentes creértelo y que lo digas (aunque no te lo creas): que confías en esa gente, que son sanadores, que a pesar del miedo, tienes fe de que saldrá bien, que tienes la certeza de que te vas a recuperar del todo o lo que realísticamente puedas recuperar. Eso es 1000 veces mejor que dejarte llevar por el miedo, el sufrimiento y la desesperación.
Hacemos un repaso rápido de la receta y hasta aquí. Cortito pero efectivo. Nos centramos físicamente en aquello que puede mejorar la operación. Trabajamos el cuerpo para que esté en la mejor condición posible física para la operación. Mantenemos la mente centrada en aquello que queremos conseguir y no nos dejamos llevar ni por el miedo ni por la incertidumbre ni nada de eso. Y visualizamos aquella parte, o aquella versión de nosotros que ya ha pasado por ahí y que nos transmite esa calma que necesitamos tener en ese momento. Y utilizamos afirmaciones para mantenernos en ese momento empoderados, en el presente y en calma. Eso es todo por este episodio. Nos vemos en el siguiente. Ya os contaré qué tal ido de la operación. Un saludo y mucho ánimo.
Jesús Carrillo.

